Vivir deja una estela invisible (desazón)

Aquella lágrima traicionera continúa su recorrido…

Se toman fuerte de las manos, Enrique y Elisa. La felicidad invade sus cuerpos, sus almas. Se miran fijamente. Enrique se pierde en el vastísimo universo contenido en los ojos de Elisa, que son su patria. Sonríen… no podría ser más perfecto, a menos que ellos fueran los que mezclaran sus vidas en un tazón. A ella también se le escapa una lágrima, él la limpia con delicadeza… con la confianza propia de quienes se aman. Sus manos aprietan con mayor fuerza cada vez. Imaginan su vida juntos, construyen un futuro indestructible. Elisa se lleva la mano de Enrique a sus labios; la besa, finamente, con amor y promesas. Ambos conocen la felicidad… ambos conocen el amor.

… se resbala tiernamente…

Hyndra llega tarde a la boda, recién terminada la ceremonia; platica un rato con Enrique y Elisa, a penas unos conocidos para ella… no volverán a entablar conversación en toda la noche. Ale se acerca a ellos y los saluda con muchísimo cariño. Enrique y Elisa la felicitan. La broma no se hace esperar:

— ¿Y ustedes, pa’ cuándo? — dice Ale sonriendo.
— Todavía falta— responden, Elisa y Enrique, casi al unísono, estrechando todas sus inenarrables ilusiones entre los dedos.

La cena es exquisita y la compañía aún mejor. Ambos se encuentran en una mesa llena de parejas, todas felices; todas enamoradas. Llega la hora del baile. Enrique le pregunta a Elisa que si quiere ir a la pista. Ella acepta gustosa —sólo puede recordar dos ocasiones en las que Enrique ha querido bailar, debe aprovecharlo. Los dos se divierten como pequeños niños; ella disfruta el acto mismo de bailar; él disfruta las caras que pone Elisa con sus pasos ridículos. De repente, Enrique se pierde en el atisbo de Elisa… se toman de las manos con la fuerza de quince mil soles… se abrazan… la tierra se detiene por un par de segundos eternos.

… se acerca presagiando destrucción…

Deciden sentarse, deben descansar. Platican un rato; él le cuenta sobre el libro que está leyendo y ella, por el contrario, sobre un posible tema de tesis. Ríen. A ratos se besan. Disfrutan del fin de semana que habían planeado desde meses antes. El amor les gana, quieren estar solos. Enrique y Elisa se levantan de la mesa, y se despiden de todos… que fue un placer conocerlos. Se despiden de Ale, la felicitan de nueva cuent/…

… y llega a su destino.

Enrique abre los ojos y saborea con tristeza aquella lágrima en sus labios. Mira su alrededor. Se encuentra de regreso en la realidad; Joaquín, y no Elisa, está al lado. Cierra los ojos, trata de recuperar el instante perdido: no lo consigue. Sigue buscando; sigue sin encontrarlo. En ese momento, Enrique se da cuenta que el mundo nace, y se extingue, en un suspiro…

Continuará…

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Un comentario en “Vivir deja una estela invisible (desazón)

  1. osheee .. comenzare a citarte de vez en cuando ehh.. eso de q el mundo nace, y se extingue, en un suspiro estaaa…. muuuyyy densoo hehe i love this story!!!
    cuidate

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