Silencio, por favor

Discutir implica hablar. También platicar. Pero conversar, quizá visto desde lo poético, es escuchar; involucra, por tanto, al silencio. Una conversación sin mutismo es como un automóvil sin motor: inútil. A la gente, por lo general, le da miedo, pero a mí me gusta el silencio, al igual que conversar. Mucho. También disfruto que no se escuche nada cuando leo o escribo. Y hoy no hay silencio. Mi vecino decidió que era buena idea armar un jolgorio de pueblo, con animadores molestos que gritan, cada dos o tres segundos, que la gente debe moverse ora a la izquierda, ora a la derecha o brincar y menearse. Por si fuera poco, y para no variar, hoy tengo insomnio. Tengo insomnio y no hay compañera de insomnio, porque tiene migraña, entonces está dormida y no me interesa buscar otras alternativas por hoy. Y no puedo ni leer ni escribir ni nada. Me caga el insomnio sin silencio. Me molesta leer mientras suena, a mis espaldas, la arrolladora banda El Limón o María Daniela y su Sonido Láser o cualquier mamarrachada parecida; aunado al sonido, por supuesto, están los gritos de lo que seguramente es un marrano con sombrero de cowboy que regala gorritos hechos de globos. Me gustan las fiestas, pero no cuando quiero dormir. Puedo bailar pasito duranguense o cualquier babosada del estilo, siempre y cuando no quiera leer o escribir.

Lo cierto es que quizá me molesta más de lo normal, porque hoy había sido un día lleno de silencios exquisitos. Primero, pasé unas dos horas caminando; mientras sostenía conversaciones interesantísimas conmigo, mientras trataba de reordenar mi vida y reencontrar a un yo que quién sabe dónde se oculta. Después, fui a comprar libros. Me encanta vagar por librerías y ver qué me encuentro, sin que nadie me moleste. Más tarde, me senté en un cafecito a leer por unas 3 o 4 horas. Por último, regresé a casa y leí, disfrutando la tierna lluvia que resbalaba por las ventanas —que, si bien no es silenciosa, vale la pena escucharla. Y ahora no hay silencio. Sólo hay gritos y música y marranos gritando, y yo tengo insomnio.

Quiero leer y no puedo. Quiero escribir y el estruendo no me deja. Quiero dormir y no tengo sueño. Quiero silencio; eso es lo que en verdad quiero. Necesito la mudez de una noche que era para disfrutarla, no para sufrirla. Necesito que el tarado que grita “folou de lida, lida, lida, folou de lida” se calle. Pero quizá estoy condenado a que el silencio no llegue. Esto me pasa por ser, como dice Morin, “vegetariano en un mundo carnívoro”; por disfrutar el silencio en un universo que requiere del ruido para funcionar, del bullicio para ser. Hoy no voy a dormir, eso me queda más que claro.

Fuente: deviantART (http://wickednox.deviantart.com/)
Fuente: deviantART (http://wickednox.deviantart.com/)
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3 comentarios en “Silencio, por favor

  1. La palabra “marrano” me resulta muy visual y empatizo contigo…no estás sólo…muchos no disfrutamos el bullicio efervescente tan común, tan del día a día. 🙂

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