De las coladeras…

… y en las malas no importa, yo siempre te voy a alentar

Todo comenzó, por allá de 1995, en un Pumas-América. Un primo, muy americanista él, estaba pasando un par de semanas en mi casa. Papá, también americanista, decidió que era una gran idea llevarnos al partido; ya saben, por aquello de consentir a las visitas. A mí no me gustaba el fútbol, no me importaba. A mí me gustaban el hockey, el basketball y las carreras de F1; me apasionaban, a tal grado que despertaban en mi persona cierto sentido de patriotismo (a no sé qué). Recuerdo, a la perfección, el día que Ayrton Senna murió; lloré y lloré con mi mejor amigo por ello. Recuerdo, también, el día que a Ray Bourque le dieron el King Clancy Memorial Trophy en el ’92; fue la primera vez, quizá, que lloré de felicidad. Sin embargo, tampoco olvido el día en que eliminaron a México en el mundial del ’94; yo jugaba con mis Tortugas Ninja y me valió madres. Me emocionaba más ver a los Bruins ganar, que a la selección perder. Me interesaba más la posición de McLaren, que los puntos que acumulara México. En fin, el punto es que el fútbol no me interesaba.

Cuando llegamos al estadio en CU, mi padre me preguntó que si le iba al América. Yo respondí, no más por ser Contreras, que no, que yo le iba a los Pumas. Papá, muy vivo, entonces me pidió que le dijera el nombre de un jugador de “mi” equipo. “Fácil, Jorge Campos”, respondí. Probablemente, era el único futbolista que conocía y cayó en coincidencia con que jugaba para los Pumas. De este modo, y no más por chingar, antes de entrar exigí que se me comprara un kit completo pro-UNAM: playera, bandera, foto del equipo, póster y cachucha con un Goyo de peluche que, al jalarle un hilito, aplaudía. El partido fue una porquería, empataron a ceros, para no variar.

Durante unos cuatro o cinco años, fui con el viejo a ver todos los Pumas-América, salvo uno que se jugó en Querétaro y él se fue a verlo con sus amigos. Así, poco a poco, me convertí en puma y empecé a apreciar, aunque no del todo, al fútbol. Igualmente, mi papá dejó de ser americanista y le empezó a ir a los Pumas, bajo el argumento “Vaya, hay que aceptarlo, todos los buenos americanistas salieron de la cantera puma.” Yo digo que no más cambió de bando para poder usar mi cachucha de Goyo.

Cuando entré a la prepa, Santiago me empezó a invitar a ir al estadio cada quince días. Gustoso, y tal vez recordando las idas con mi padre, regresé a CU. La cosa había cambiado. Ahora, además del fútbol, había alcohol, mota y porras. El pebetero, casi vacío, lo armonizaban los cánticos de unos 20 o 30 pelados que se hacían llamar La Rebel. Después de unos cuatro partidos, ya me sabía de memoria todas las canciones y, algunas, hasta llegaban al tuétano. Primero, íbamos nada más a los partidos en el Coloso del Pedregal pero, después de algunos meses, comenzamos a ir también a los partidos en Toluca, Querétaro, Puebla, Cuernavaca y demás ciudades cercanas al defectuoso.

La pasión (así como la del hockey, la F1 y el basket) ya era más que un hecho. Los goles de “la Momia” Lemus, que salían de una asistencia del Leandro, ya me hacían gritar de la emoción. Éramos pocos, pero todos apasionados; no dejábamos de cantar ni un solo segundo de los partidos. A los Pumas les iba mal, pero no importaba. De hecho, recuerdo que en el apertura 2003, Santiago y yo siempre salíamos en la pantalla del estadio porque éramos de los que desgañitaban con más ganas.

En 2004 las cosas cambiaron: la UNAM ganaba. El torneo fue maravilloso y, de repente, el estadio se medio llenaba. Durante la liguilla se corrió el rumor de que los boletos se iban a acabar, pero que a los que presentaran sus boletos anteriores se les iba a dar lugar. Por desgracia, no pude ver la final. Salí del país y ni el de ida ni el de vuelta. Me tuve que conformar con las llamadas de papá, cada vez que pasaba algo interesante. Los penales me los reventé completos por teléfono, y me costaron como 25 dólares australianos.

Cuando regresé ya todo estaba muy distinto: el Pebetero estaba lleno y habían puesto una cadena para la zona de la Rebel. Ese día dejé de ir al estadio, ese día me encabroné. De pronto, sin que nadie lo esperara, ya habían pumas que sí iban al estadio, de pronto se puso de moda irle a la UNAM. Y las cosas así siguen y así seguirán. Todo la temporada no hay pumas ni fanáticos ni hinchas ni nada. Pero no más se acerca la liguilla, y de pronto todos tienen corazón azul y piel dorada… Yo, por eso, ya no voy al estadio con esos “pumas” que quién sabe de dónde salen; de las coladeras, quizá.

goyo pumas

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7 comentarios en “De las coladeras…

  1. bueno pero ganaron, no? jejeje yo tengo una historia de americanista, necaxista.. antiamericanista y chivaaa jajajaja que wenooo… preferible no ver futbol

  2. Y que lo digas… fui a todos y cada uno de los partidos de los dos últimos torneos y estuve a un paso de no alcanzar la final, pero logré ir. Recuerdo que le voy a Pumas desde que tengo memoria. Siempre he llorado sus triunfos y celebrado cada victoria como si fuera una final. Pero cada vez hay más veletas, que de la nada admiten ser pumas. Es triste, pero siempre habrá aficionados fieles eternamente que por ver a los Pumas hagan hasta lo imposible. ¡gooooya!

  3. yo te conocí con tu playera de la rebel, lastima que ya no con la cachucha de goyo…yo aveces voy al estadio pero en la fase regular cuando todavía no salen pumas de las coladeras

  4. Eres un grinch!!! JEsto respecto a tu estado en caralibro, de que no pretendes celebrar mas a los PUMAS!!!

    Todo PUMA (de closet, villamelón, o aficionado de corazón) debe tener el derecho de celebrar ocasiones cómo la de hoy!
    Y de que si estan de moda, creo que en el pasado tambien influyó la coyuntura del “post-huelga 99” y que tambien por los años “dosmiles” muchos adquirimos tambien el orgullo PUMA de forma institucional.

    Y pues igual, éste interés circunstancial es, para los mexicanos, transmitible a otros ámbitos, como por ejemplo, la política en tiempo electoral.
    Ni modo, aquí nos tocó vivir. Un saludo, amigo!

  5. HOLA MI EQUIPO FABORITO ME DA MUCHO GUSTO QUE SEAN CAMPEONES UNA VEZ MAS . Y SOY PUMAS DE CORAZON LE VOY A ESE EQUIPO DESDE QUE TENGO USO DE CONCIENCIA

  6. HOLA SOLO QUIERO DECIR QUE LOS PUMAS SON LOS MEJORES QUE HAY EN TODO EL FUT Y QUE A TODO DAR QUE HAYAN SIDO CAMPEONES Y AMO A LOS PUMAS

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