Todo el espíritu reencarnará en Japón

Ahí estaban, Conín y el Guns, esperándome afuera de las tradicionales Lupitas. Habíamos quedado que nos veríamos una hora antes de la reunión, no sé por qué. Para no aburrirnos, sugerí que fuerámos a una thrift bookstore (detesto el término “librería de viejo”), a ver si nos encontrábamos algo interesante. Caminamos todo Paco Sosa hasta llegar a Tres Cruces/Centenario. Y en esa esquina, precisamente, fue cuando lo vimos. Un señor, de unos cuarentaytantos años, hasta el huevo, poco aseado, levantaba su puño con ira, demostrándole al cielo que él era harto poderoso. Empezó a refunfuñar algo en sánscrito o islandés, supusimos, pues ni Conín ni Guns ni yo le entendimos. Nos le quedamos viendo por algunos segundos, intentando aguantar la risa. Volteó hacia nosotros, tomó aire y, mientras levantaba el puño nuevamente, gritó: “¡¡¡¡TODO el espíritu reencarnará en Japón!!!!” Ahí sí, ya no pudimos contener las carcajadas. Disfrutamos el espectáculo por un par de minutos más y nos fuimos a la librería. Eso pasó hace como dos años y medio, y jamás se ha vuelto tema de conversación por más de 4 minutos. Fue indiferente. No trascendió en nuestras vidas. Nos valió madres, pues.

Hace dos años, exactos de hecho, también con Guns y Conín, estábamos tirados en el jardincito del Hôtel de Ville, en París, echándonos una merecida siesta. Cuando, de repente, empezamos a escuchar unos gritos impresionantes. No woman, no cry!!!!!!!!!!, desgañitaba la voz que se inmiscuía en nuestros sueños. No woman, no cry!!!!!!, otra vez. Nos despertamos, al mismo tiempo, y al verlo no pudimos dejar de reír. Era un negrito vagabundo, re simpático, que bailaba y le daba de golpes al piso. No woman, no cry!!!, seguía gritando. Al igual que con el señor del espíritu japonés, lo observamos por unos minutos y decidimos que era momento de ir a comer. Creo que, hasta la fecha, sólo hemos comentado ese episodio un par de veces; tres, a lo sumo.

Más pa’ acá, hace algunas semanas, estaba en un evento, en un parque, leyendo mi cuento Cinco y media conversaciones con Dios. A mis espaldas, había un vaguín teporocho breakdancing. Cada vez que yo pronunciaba las palabras “religión” o “Dios”, él respondía, con un grito: “¡Yo soy ateo!”; a lo que yo contesté, cada vez que lo hizo, entre risas, “yo también, mano”. Los escuchas también se rieron pero, después de repetirse cuatro veces la escena, dejaron de hacerle caso y el teporochín se fue a bailarle a un árbol, o algo así. Al perder la atención de la gente, se enojó y se fue a hacerle su show a la naturaleza.

Recientemente, he visto demasiado a uno de estos personajes, que les gusta llamar la atención y desgañitar con odio sandeces enfrente de un público amplio; pero, la gran diferencia, es que lo he visto en el periódico y en la televisión. Lo peor, quizá, es que esta figura lleva ya unos 3 años haciéndolo, y la gente le sigue prestando atención. Este cabrón genera enojo, miedo, risas, incertidumbre y un longuísimo etcétera. Pero no entiendo por qué sigue teniendo auditorio para que le aplaudan y repudien sus estupideces. Para mí, por lo pronto, “frases” como “La mafia de la política, del dinero y del poder es poderosa (sic), pero es más poderoso el pueblo de México”, son análogas al “¡Yo soy ateo!” del breakdancer teporocho, al “No woman, no cry!” del vaguín negrito y, por supuesto, al “TODO el espíritu reencarnará en Japón”, del profeta coyoacanense. Puaj. Detesto la combinación de palabras: “política” + “mexicana”.

amlo

Anuncios

3 comentarios en “Todo el espíritu reencarnará en Japón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s