Nostalgia por la felicidad

Me enternece ver el mundo en el que vivo. La gente camina por la vida preocupándose por las grandes cuestiones de su existencia: ¿cuánto van a ganar?; ¿qué van a lograr?; ¿qué puestos van a obtener?; ¿qué tan guapo/a será el/la próximo/a novio/a? Mi generación me produce una mayor cantidad de ternura, aún. Pobres jóvenes infectados por una senectud prematura que se preocupan, a sus veintitantos años, por lo mucho o poco que han logrado; que se preocupan, también, por cómo les irá en la feria. ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? ¿Qué es el éxito? ¿Qué hacemos para conseguirlo? Ambiciosa prole la que somos, filosóficos cuanto posmodernos. ¿Y qué nos hace felices?… ¿Qué hacemos para conseguirlo?… Nos vale madres. La felicidad se ha convertido en un bonus de la vida, que bien podemos sobrellevar su carencia.

“El amor”, dirían los más profundos… El amor es la respuesta. Todo se mueve con amor… Puaj, digo yo. No cuestiono el “poder” de tan lindo pero aciago sentimiento, sin embargo, no conozco aquel al que eso lo haga, plenamente, feliz. Es más, me atrevería a afirmar que el enamoramiento produce mayor cantidad de alegría. Pero, ¿dónde quedaron las nimiedades que roban sonrisas? ¿Cuándo dejamos de disfrutar correr bajo la lluvia? ¿Cuándo se nos olvidó la conmoción que puede generar saborear un simple helado? ¿En qué momento perdimos la capacidad de asombro? No lo sé, no me lo explico. ¿Cuándo una sonrisa transmutó en una señal de desconfianza? Maduramos. Cambiamos las sonrisas por corbatas, faldas y cócteles extravagantes. Eso es lo que somos. Estamos definidos por nuestras aspiraciones de éxito y de gustos.

En mi vida han sido más que recurrentes las preguntas: “¿que no te puedes tomar nada en serio?”; “¿para ti todo debe ser una gran broma?”; y, honestamente, me siento orgulloso de ello. Andar con una sonrisa en los labios desentona, sin duda, como bien apuntaba la pequeñita Libertad de Quino. Ser sencillo, despreocupado, en tan infaustos días ya no es rentable, pues es sinónimo de mediocridad. Si sonrío, estoy mal; si me divierto, se pone peor la cosa. Si no me preocupo, uuuy, mano, eres un desfachatado. ¿Para qué buscar un trabajo que se disfrute, si con el otro puedes ahorrar para empezar a pagar una hipoteca (claro, porque a mis veintidós años me preocupa conseguir una hipoteca)?

La felicidad no está en el carro del año, ni en los seminarios de superación personal, ni en la oficina de un 37avo piso en Santa Fe, ni en el amor, ni en ninguna receta de éxito; está, creo, en el disfrutar. Ser, por más chairo que suene, es difícil. Vivir es todavía más inverosímil. Todo se resume en pasar 12 horas al día encerrado en un cubículo (personalizable, por supuesto), para llegar a casa y trabajar 4 horas más. ¡Vaya vida la que hemos alcanzado! Ni Aristóteles la hubiera podido planear mejor.

Todo esto viene a cuento porque acabo de ver Happy-Go-Lucky, historia de Poppy, una mujer que disfruta de la vida. Optimista, “irresponsable” y despreocupada. Digo “irresponsable”, porque simplemente no trae la cabeza retacada de telarañas, no se complica su existencia, lo que parece, actualmente, señal de ordinariez. Lo importante es conseguir nuestros sueños (laborales) y, así, las sonrisas desaparecen. El éxito nos mueve, pero ¿qué nos hace felices?

happiness

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15 comentarios en “Nostalgia por la felicidad

  1. Brutal mi Rusis… creo que entro en la categoría de las personas que se desesperan cuando todo se toma a juego. Pero tomarla tan en serio no me ha hecho feliz en lo absoluto.

    Se te adora!

  2. Un escrito demasiado irresponsable diria yo. Deja de tratar de provocar a la gente! Que no ves que te mandaran el recibo de la terapia ( si no es que eso tambien foma parte de esa receta moderna para alcanzar la felicidad) y tendras que hipotecar tu casa para pagar? me gusta me gusta. saludos!

  3. Muy cierto lo que dices. Aunque no sé si existe la posibilidad de ser felices para nosotros.

    Yo también vi una buena peli el fin: Milk. ¿La viste? ¡Buenérrima!

    ¿Cómo va el café de polvo?

  4. Coincido completamente, excepto con que el amor sea igual al “enamoramiento”.
    El enamoramiento produce una ilusión de felicidad, el amor por el contrario la produce de manera real.
    El amor es lo que nos lleva a sorprendernos y a admirar cualquier cosa en la vida, el sabor de un helado, la satisfacción de ayudar a alguien, las ganas de luchar por un mundo mejor, el amor es amar la vida misma, amar la lluvia, su sonido y su olor como cualquier otra cosa más.
    Personalmente creo que el amor sí lleva a la felicidad.
    saludos

  5. Rusito me gusta como escribes y estoy de acuerdo. Como el comment anterior también me declaro neo-beatle y digo que all you need is love, claro q en estos tiempos creemos que el amor es otra cosa o lo focalizamos en el “cajoncito” con la etiqueta “pareja” y ná, que el amor está en todas partes, en la hueva, en el café, en la lluvia, en las sonrisas, en el chupe, en los episodios sórdidos de la vida y hasta en la hipoteca, sólo q hay q buscarlo, porque el q busca encuentra. Saludos,

  6. Antes era como una corredora, corriendo para llegar a la meta…pensaba que una vez que llegara mi vida cambiaría…pero llegué muchas veces a la meta y mi vida no cambiaba….la felicidad no se encuentra en la meta….yo no sé donde está la felicidad…creo que se halla en los momentos…en el camino.

  7. Uyy… esa palbrita de “posmodernismo” me aterra… Eso imagina una humanidad tirada al carajo.

    Pero, en efecto, cada granito de azucar sirve para endulzar la vida [Ahhhhh qué mamón estuvo eso] y la neta es que siempre hay tiempo para que uan sonrisa o unos rehiletes Technicolor a mitad de insurgentes vacíen el Posmodernismo de tu mema y te llenen de vida de nuevo. Sí, eligamos el “sí” de nuevo ¿Qué no? jajaja

  8. Es muy cierto,lo que que escribes y conmovedor tambien, necesitaba algo como esto hoy para poder sacar un dolorcito de mi alma, que tiene que ver con esto exactamente, la necedad de ser infeliz, la necedad de querer controlar todo (si ni las ganas de ir al baño podemos controlar…) y mision cumplida, gracias hermano. Un beso gigante.

    El Amor es una fuerza que todo lo une… y no me refiero solamente a a dos humanos, “El amor es simplemente lo que integra lo opuesto.” Lidia Perez Lopez

  9. no habia leido tu blog ya en un rato!!
    me encanto la peli, sabes? y si, algo me quedo de ella…
    se puede ser feliz sin razon alguna y se disfruta mas la vida 🙂
    cuidate rusoo y sigue disfrutando tu vida! beshos

  10. Ruso,

    Hace tiempo no pasaba por aquí, aún más ha pasado desde la última vez que escribí algún comentario… sin embargo eso no significa que haya dejado de disfrutar lo que escribes. Justo ahora, después de leer la famosa frase de Mafalda (¿No será acaso que esta vida moderana está teniendo más de moderna que de vida?) me sumergo a tus territorios y me encuentro con “nostalagia por la felicidad”… excelente combinación para avivar mi insomnio..jeje

    Un gran saludo!! Cuidate!

  11. Las nimiedades que roban sonrisa, están en tu bolsillo derecho, juntito al paquete de luciérnagas, esas que son rete útiles para tatuar el cielo en las noches de insomnio crónico. La capacidad de asombro, la perdimos en el momento en el que adquirimos (o adquirieron) la capacidad de organización, de madurez y responsabilidad, que prohiben sacar la lengua y saltar en medio del metro, sin razón aparente, sólo por un pequeño mensaje colorido que apareció en el viento junto con 3.12314 sonrisas robadas. Todo, está ahi, sabroso cuanto mundano. No lo olvide sr de las Aduanas.

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