Imaginemos una vida (1)

Naces. Tu nacimiento, sin que lo sepas aún, marcará el ritmo de tu vida. Sietemesino que, al robarse dos meses, quiere adelantarse a todos y todo. Naces casi muerto, casi perfecto. Tus padres juegan a que eres un juguete, te disfrazan con cuanto modelito europeo se pueda, tú juegas a mear y cagar por todos lados.  Pasa un año y medio sin pena ni gloria. Entras a la escuela al año ocho meses, tus padres juegan a que eres inteligente, “superdotado” quizá, tú juegas a brincar charcos en el patio. Y luego, luego viene la pijama de Batman; día y noche la pijama de Batman. Tú juegas a que eres súper-héroe, tus padres a que no puedes serlo. El justo medio: puedes usar la pijama debajo de la ropa “normal”, o sea: puedes jugar a que eres medio-súper-héroe. Termina el año escolar y repites Kinder 1, por aquello de la edad. Pasa otro periodo y terminas con un Doctorado en Garabatos superiores. Como premio, repetirás Kinder 1, otra vez, pero ahora en escuela bicultural, tus padres juegan a que vas a ser alguien en la vida, tú juegas a que aguacate se dice “guín, mamá, es guín, no aguacate.”

A los cuatro años empiezan las clases de piano, tus padres juegan a que eres Beethoven; tú juegas a que eres John Cage. Más tarde ese año te disfrazan de payasito en Halloween, juegan a que estás bonito; tú juegas a desarrollar una fobia a los payasos y un odio a los disfraces. Después, las clases de música, tus padres juegan a que eres especial, tú juegas a tocar el güiro. Tu primer libro aparece también y, junto con él, una biblioteca para ti solito después; tus padres juegan a que eres Borges, tú juegas a soñar, a que los libros son almohadas. Escribes tu primer cuento, y tus padres juegan a que serás Nobel de Literatura, tú juegas a que los cocodrilos se quedan chimuelos. Y ese periodo termina cuando te llevan a Disney y tus padres están jugando a que conozcas el mundo, tú juegas a arremedar al Pato Donald y pedirle autógrafos a las Tortugas Ninja.

Y nuevas cosas aparecen: las clases de violín, el basketball, el francés, etcétera; tus padres juegan a que serás Brahms, Michael Jordan y políglota, tú juegas a que serás arquero, famoso y sapo. A los once años, llegan las clases de poesía. Mientras tus padres juegan a que eres Alexander Pope, tú juegas a descubrir que Cristinita es hermosa. Juegas, también, a que nunca podrás articular poéticamente nada. Se termina la primaria y, al parecer, las clases “extra” también…

Continuará…


batman_kid

Anuncios

4 comentarios en “Imaginemos una vida (1)

  1. Con eso de haber ido en la misma escuela me da risa que a cada nombre “anónimo” que pones, yo le pongo un apellido. Saludos XD.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s